¿Cómo afecta la diabetes en la salud mental del paciente?

octubre de 2021

Por Doctor Guillermo S. Santibáñez González, Doctor en Psicología, especialista en Psicología Clínica

La diabetes como condición crónica de salud impacta directamente en el mundo interno de la  persona, esto es, que produce un cambio en la manera de mirarse a sí mismo, de entender cómo  funciona su cuerpo, de sus rutinas, su estilo de vida y la forma en cómo se relaciona consigo  mismo y con los demás. 

El tratamiento diabético “invade” gran parte de la vida del paciente produciendo un desequilibrio – ojalá temporal- que desafiará sus mecanismos psicológicos de adaptación, forzándolo a regular su  autoestima, sus emociones negativas y sus modos de vinculación, para evitar desarrollar alguna  psicopatología que afecte su adherencia.

Las personas con diabetes tienen entre 2 y 3 veces más probabilidades de presentar depresión que las que no sufren de esta enfermedad. La depresión, como una alteración persistente del estado de ánimo, tiende a ser más frecuente en las personas con diabetes, ya que es el resultado de un fracaso en los mecanismos auto regulatorios de la vida anímica.  

Es importante comprender que la diabetes no sólo entra en el cuerpo de la persona sino en su vida  familiar y social, por ello el apoyo del entorno inmediato y sus cercanos es muy importante para compensar los sentimientos de soledad e indefensión que pueden surgir frente a una condición  médica percibida como amenazante. 

El apoyo del equipo tratante es otro factor fundamental para mejorar las condiciones anímicas de  los pacientes, sentir que son acompañados de manera empática y con paciencia en un proceso de  constante aprendizaje y desafíos como es el tratamiento diabético. 

En cuanto a la persona misma, deberá valorar honestamente sus condiciones afectivas y buscar  actividades de ocio, pasatiempos o sociales que reactiven su motivación y vitalidad, evitar el  aislamiento y la auto discriminación. De no superar su estado depresivo prontamente, idealmente  buscar la atención de algún profesional de salud mental. 

Por otro lado, la ansiedad y la frustración son emociones que todos podemos experimentar en nuestra vida cotidiana. La primera responde a un patrón de anticipación de pensamientos negativos o  amenazantes y la segunda es un derivado de la ira que se manifiesta cuando sentimos que no  logramos nuestras metas o propósitos de la manera en que lo deseábamos.  

Ambas emociones pueden verse intensificadas en las personas con diabetes debido a su constante estrés por mantener su condición crónica bajo control o minimizar las consecuencias de un mal  cuidado diabético. Esto provocaría un estrés acumulativo debido a que las personas estarán  anticipando los efectos negativos de su condición de salud o se sentirán constantemente irritables por no conseguir sus metas de autocuidado o tener que postergar otras necesidades emocionales  por priorizar su tratamiento. 

Es aconsejable manejar estos estados emocionales de acuerdo a lo que cada persona sienta como más apropiado para sí misma. Habrá quienes necesiten un tiempo para poner en orden sus ideas  y reorganizar su rutina con apoyo de la familia o amigos. Otros necesitarán paliar los síntomas  somáticos de la ansiedad con actividades de relajación, música o imaginería guiada por alguien  especialista. Algunos necesitarán sentirse acompañados y buscar apoyo emocional en sus cercanos o algún profesional de la salud mental para regular de mejor manera sus estados afectivos. Lo  fundamental es tomar consciencia de que estas emociones son señales de alerta que nos permiten  revisar qué nos está pasando y tomar acciones para su manejo. 

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