Preguntas Frecuentes

Es un grupo de enfermedades que se caracteriza por un aumento de los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. Se presenta cuando el organismo no es capaz de generar insulina o utilizarla correctamente. El órgano del cuerpo encargado de esta función es el páncreas, que produce la insulina para regular el uso de la glucosa en el organismo. En caso de diabetes, el páncreas no funciona de manera correcta, ya que pierde la capacidad de generar insulina o segregar cantidades suficientes en respuesta a la comida.

Según la última Encuesta Nacional de Salud, cerca del 12% de la población padece esta enfermedad en Chile.

Tipo 1: suele aparecer con mayor frecuencia en la infancia o la juventud, aunque es posible que se manifieste más tardíamente. Las personas que padecen este tipo de diabetes necesitan inyecciones diarias de insulina para controlar sus niveles de glucosa en sangre, ya que sin ellas no podrían sobrevivir.

Tipo 2: es el tipo más común de diabetes, pues abarcaría entre el 85% y el 90% del total de los casos. Cuando se sufre diabetes tipo II, el organismo puede producir insulina, pero no lo hace en la cantidad adecuada o no es capaz de responder a sus efectos, lo que provoca la acumulación de la glucosa en la sangre. Al principio, los pacientes no requieren insulina para sobrevivir, aunque a menudo acaban necesitándola. Suele aparecer en adultos, muchas veces con obesidad o hipertensión, pero cada vez se dan más casos en niños y adolescentes. En ocasiones, tarda años en diagnosticarse porque pueden no existir síntomas que alerten de este problema.

Diabetes Gestacional: durante el embarazo puede ocurrir que los cambios hormonales que viven las mujeres originen un bloqueo de la función de la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa se pueden incrementar en la sangre de una mujer embarazada. Suele presentarse en una etapa avanzada de la gestación y afecta a alrededor del 5% de las mujeres embarazadas. Aunque normalmente desaparece tras dar a la luz, constituye un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro, tanto para las madres como para sus hijos.

Algunos factores de riesgo son:

  • Antecedentes de familiares que padezcan o hayan padecido diabetes mellitus, sobrepeso y obesidad
  • Enfermedad cardiovascular
  • Grasas alteradas en sangre (dislipidemia)
  • Quistes en los ovarios
  • Mujeres que haya tenido bebés con un peso mayor a 4 kilos

Pacientes que, por enfermedad, tengan que usar tratamiento con esteroides o que tengan tratamiento de esquizofrenia.

Con el paso del tiempo, se pueden presentar problemas en órganos y ciertas partes del cuerpo, como riñones, pies, ojos, entre otros. También puede aumentar el riesgo de tener enfermedades cardíacas y trastornos en los huesos y articulaciones. Otras complicaciones a largo plazo incluyen problemas con la piel, problemas en el aparato digestivo, disfunción sexual y problemas con dientes y encías. Asimismo, las personas diabéticas pueden tener urgencias médicas debido a los niveles muy altos o bajos de azúcar en la sangre: la causa puede ser una infección o reacción a algún medicamento.

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en pacientes con diabetes, y suelen deberse al endurecimiento de las arterias que aportan oxígeno al corazón. Este proceso (arteriosclerosis) es más intenso y extenso, por lo que se deben tratar y evitar otros factores de riesgo (tabaco, alcohol, hipertensión, colesterol elevado, etc.) por lo que es muy importante que una persona con diabetes mantenga un estilo de vida saludable.

Algunos síntomas que dan indicios de esta enfermedad pueden ser aumento de sed; orinar más de lo habitual; cansancio y pérdida de peso; heridas tardan en cerrar; comezón o frecuentes enfermedades por hongos; visión borrosa; náuseas o vómito; deseos de comer en grandes cantidades.

Es fundamental una alimentación que ayude a mantener un nivel adecuado de azúcar en la sangre, por lo que es importante acudir con un experto en nutrición que recomiende un plan alimenticio. De todas formas, una persona que tiene diabetes debe evitar comer alimentos con altos contenidos de azúcar; comer porciones pequeñas a lo largo del día; prestar atención en la cantidad de azúcar (carbohidratos) que contiene cada alimento; consumir una gran variedad de alimentos integrales como frutas y vegetales; comer pocas grasas, limitar el consumo del alcohol y usar poca sal.

La diabetes puede prevenirse con una alimentación saludable, actividad física regular, mantener un peso corporal adecuado, evitar el hábito de fumar y moderar el consumo de bebidas alcohólicas.

Es una enfermedad crónica, por lo tanto, no es curable. No obstante, sí es posible controlarla con éxito y tener una excelente calidad de vida si se sigue el tratamiento que indique los médicos especialistas.