Técnicas esenciales para el manejo de la insulina, el cuidado de tus pies y el uso de tecnología en diabetes.
El pie diabético es una de las complicaciones más serias de la diabetes. Con información clara, controles oportunos y cuidados diarios, es posible reducir de forma importante distintos riesgos asociados a esta condición.
El pie diabético es una complicación que afecta los pies de algunas personas que viven con diabetes. Especialmente cuando se tiene la enfermedad hace varios años y no ha estado bien controlada. Esto suele ocurrir cuando los niveles de glicemia han permanecido altos por mucho tiempo, se suman otros factores como el colesterol elevado, la presión arterial alta o el consumo de tabaco.
Se manifiesta principalmente a través de heridas o lesiones que cicatrizan lentamente, se infectan con facilidad y que, en los casos más graves, pueden llevar a amputaciones.
El pie diabético no aparece por una sola causa, sino por la combinación de distintos problemas que se desarrollan con el tiempo:
La diabetes puede afectar las terminaciones nerviosas, provocando la disminución o pérdida de la sensibilidad en los pies. Esto hace que la persona no sienta dolor frente a quemaduras, cortes o heridas pequeñas.
La diabetes también puede estrechar u obstruir las arterias que llevan sangre a los pies. Cuando la circulación es muy deficiente, los tejidos no reciben el oxígeno necesario, lo que dificulta la cicatrización y, en casos extremos, puede provocar gangrena, que ocurre cuando el tejido muere por falta de sangre.
Incluso situaciones aparentemente menores, como una piedra dentro del zapato, un calzado que aprieta, un mal corte de uñas o infecciones por hongos entre los dedos, pueden ser el inicio de una úlcera, es decir, una herida abierta que puede crecer, infectarse y requerir tratamientos prolongados o incluso cirugías.
La prevención del pie diabético se basa en el control integral de la diabetes y en el autocuidado diario de los pies. De acuerdo con las recomendaciones generales de salud y las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas son las principales medidas:
Lavar los pies todos los días con agua tibia y jabón neutro. Secarlos muy bien, especialmente entre los dedos.
revisar los pies idealmente con buena luz. Si cuesta agacharse o la vista no es buena, se puede usar un espejo o pedir ayuda. Hay que fijarse en heridas, ampollas, enrojecimiento, callosidades o cualquier objeto que pueda causar una herida.
Usar crema hidratante si la piel está seca, evitando aplicarla entre los dedos.
Cortar las uñas de forma recta y limarlas. Si resulta difícil o hay problemas en las uñas, es mejor acudir a un podólogo.
Usar zapatos cómodos, holgados, que no aprieten ni tengan costuras internas que rocen la piel. Usar calcetines limpios, sin elástico apretado y cambiarlos a diario.
No caminar descalzo, ni siquiera dentro de la casa. Evitar el uso de bolsas de agua caliente u otras fuentes directas de calor en los pies.
No automedicarse ni aplicar productos irritantes como alcohol, agua oxigenada o yodo sobre los pies. No intentar cortar callosidades con cuchillas u objetos punzantes.
Una de las complicaciones que puede aparecer cuando la diabetes mellitus no está bien controlada, es el daño en la circulación y en los nervios, especialmente en las piernas y los pies. Esto puede hacer que pequeñas heridas pasen desapercibidas, cicatricen más lento o se transformen en úlceras (heridas abiertas), aumentando el riesgo de infecciones.
Por eso, además de mantener la diabetes controlada la mayor parte del tiempo, es importante revisar y cuidar los pies de manera regular. A continuación, compartimos algunos consejos:
Es importante revisar diariamente cómo está la piel de los pies, que no existan lesiones ni enrojecimientos. Hay que revisar entremedio de los dedos.
Mantener una higiene diaria, junto con lubricar adecuadamente la piel de los pies.
Cuando se aplique alguna crema hidratante, hay que hacerlo en la planta, talón y la parte de arriba de los pies. Evitar aplicar crema entre los dedos.
Cortar las uñas siempre con luz natural. Si no se puede realizar, hay que pedir ayuda a algún familiar o cercano, siguiendo las indicaciones del equipo de salud.
Revisar los zapatos antes de ocuparlos, asegurar que no estén haciendo más presión de lo normal al usarlos.
Usar zapatos cerrados con pantis o calcetines, que sean idealmente de algodón.
Si se usarán zapatos abiertos o sandalias, asegurarse de usar crema en los pies al menos dos veces al día.
Asistir al menos una vez al año al podólogo.
En el control de salud por la diabetes mellitus, al menos una vez al año, alguno de los profesionales (enfermera o médico) debe hacer la evaluación de los pies.
Informar al equipo de salud cualquier cambio o problema en los pies, como heridas, enrojecimiento, pérdida de sensibilidad o cambios en la piel o en las uñas.
Con un buen control de la diabetes, revisiones periódicas y cuidados diarios, es posible proteger la salud de los pies y evitar complicaciones graves cuando ya se tiene esta condición. Ante cualquier herida, cambio de color, dolor o signo de infección, es fundamental consultar oportunamente con el equipo de salud.
*Material preparado con la colaboración de la Dra. Verónica Mujica.
Recuerde que la insulina debe mantenerse a temperaturas entre 2° y 8° mientras se encuentren cerradas, por lo tanto, tienen que estar refrigeradas, NO CONGELADAS.
Si están cerradas, se recomienda trasportarlas manteniendo la misma temperatura. En este sentido, es recomendable usar una caja tipo cooler, estuches con unidades refrigerantes o bolsas para transportes refrigerados con unidades refrigerantes frías.
Una vez abiertas la insulinas, se pueden mantener a temperaturas hasta los 28° o los 30 grados por lo que no es necesario que estén refrigeradas.
Si se trasladará la insulina por periodos prolongados a temperaturas por sobre los 30° e inferior a 2°, en el caso de que esté cerrada, se sugiere usar uno de los métodos de transportes mencionados.
Mientras se trasporta la insulina, no se debe exponer a temperaturas extremas. Evitar guanteras y maleteros de los autos, sobre todo en periodo de verano, ni tampoco hay que dejar el bolso donde esté expuesta al sol.
Administrar la insulina de forma correcta es fundamental para que el tratamiento sea efectivo y seguro. Ayuda a que la insulina se absorba adecuadamente, disminuye el dolor y previene problemas en la piel.
La insulina es un medicamento fundamental para muchas personas con diabetes. Existen distintos tipos de insulina, que se diferencian por la rapidez con que actúan y el tiempo que dura su efecto. La insulina rápida actúa poco tiempo después de ser administrada y ayuda a controlar el aumento de la glicemia que se produce con las comidas La insulina lenta tiene una acción más prolongada, ayudando a mantener niveles de azúcar más estables.
En algunos casos se indica mezclar ambos tipos de insulina en una misma jeringa, siguiendo pasos específicos para asegurar su efectividad y un uso seguro.
Revisa la dosis que te corresponde de cada insulina.
Limpia con un trozo de algodón con alcohol la goma o el tapón de goma de ambos frascos de insulina y espere que se seque.
Extraiga o cargue la dosis de insulina rápida (la de tono transparente) que corresponda y saque el exceso de aire que puede haber quedado en la jeringa.
Tome un frasco de insulina NPH (lenta) y muévalo suavemente entre sus manos varias veces hasta que se vea uniforme. Esto permite mezclar bien la insulina antes de extraerla del frasco.
Cargue en la jeringa la dosis de insulina NPH (de aspecto lechosa) indicada por el equipo de salud.
Elimine el exceso de aire o burbujas que hayan quedado en la jeringa.
Administre la insulina en el sitio seleccionado. Recuerde ir cambiando los lugares en los que se pincha con la jeringa.
Deseche la jeringa utilizada, colocándola en un recipiente especial para eliminar jeringas o en una botella de plástico duro.
La lipodistrofia es un cambio en la piel y en el tejido debajo de ella. Puede aparecer en las personas que se inyectan insulina de forma habitual. Es una complicación frecuente y está relacionada, principalmente, con el uso repetido de los mismos lugares de inyección.
pero puede afectar significativamente el control de la diabetes.
*Material preparado con la colaboración de la EU Margot Aliste.
Los dispositivos de monitoreo continuo de glucosa (MCG) miden los niveles de glicemia de forma permanente. Lo hacen a través del fluido intersticial, que es el líquido que se encuentra entre las células.
Según el modelo, el MCG puede entregar la información:
Una buena preparación de la piel ayuda a que el MCG se adhiera mejor y funcione adecuadamente.
Lavar la zona con agua y jabón, secarla completamente y luego limpiar con alcohol. Esperar a que el alcohol se evapore antes de colocar el dispositivo
Evitar residuos en la piel, no usar cremas, aceites ni lociones
Retirar el vello si es necesario. Si la zona tiene vello, es recomendable rasurarlo
Cada marca indica los lugares del cuerpo más adecuados para instalar el dispositivo. Seguir estas recomendaciones mejora la precisión de las mediciones
En personas con poco tejido debajo de la piel, es importante elegir cuidadosamente la zona de instalación para tener una mayor comodidad y seguridad
Si la persona tiene una piel delicada o ha presentado enrojecimiento anteriormente, usar barreras cutáneas antes de instalar el dispositivo
El uso de parches adhesivos hipoalergénicos, resistentes al agua y al sudor, puede ayudar a mantener el dispositivo en su lugar por más tiempo
permite obtener mediciones más precisas y aprovechar mejor esta tecnología para el control de la diabetes.
Las personas con diabetes necesitan monitorear sus niveles de glucosa de forma permanente. Para ello, muchas utilizan dispositivos de monitoreo continuo de glucosa, que permanecen adheridos a la piel durante un periodo de tiempo, generalmente entre 7 y 15 días.
En este escenario, es posible que la piel se irrite o presente molestias. Por ello, es importante adoptar medidas de cuidado antes, durante y después de su uso.
del uso seguro y cómodo de los dispositivos de monitoreo continuo de glucosa.
*Material preparado con la colaboración de la EU Margot Aliste.