La clave para un buen control está en la nutrición, el movimiento y el cuidado de tu bienestar emocional. Empieza hoy mismo
El índice glicémico (IG) indica qué tan rápido y en qué medida un alimento con carbohidratos eleva la glucosa en la sangre. En otras palabras, muestra la calidad del carbohidrato según su efecto sobre los niveles de azúcar.
Para medirlo, se compara el aumento de glicemia que produce un alimento con el que genera un alimento de referencia, generalmente glucosa o pan blanco.
Los carbohidratos pueden elevar la glucosa en mayor o menor medida dependiendo de su tipo, la cantidad consumida, cómo se preparan y si se acompañan de otros nutrientes como fibra, grasa o proteína.
Por eso, dos alimentos con la misma cantidad de carbohidratos pueden tener efectos distintos sobre la glicemia. Esta diferencia se le conoce como índice glicémico.
A continuación, se muestra un ejemplo de las curvas de glucosa correspondientes a un índice glicémico alto, medio y bajo.
Un alimento de alto índice glicémico (mayor a 70) provoca un aumento rápido y elevado de la glucosa en la sangre, resultando en una curva con un pico alto y repentino.
Uno de índice glicémico medio (entre 56 y 69) produce una curva con un ascenso más moderado.
Mientras que uno de índice glicémico bajo (menor o igual a 55) genera una curva con un ascenso lento y gradual, ayudando a mantener los niveles de glucosa mucho más estables.
No se trata de eliminar carbohidratos, sino de aprender a combinarlos mejor.
Utiliza estas tablas como referencia. Recuerda que la preparación siempre influye en el resultado final.
*Material preparado con la colaboración de la nutricionista Margarita Del Favero.
En la diabetes tipo 1, la insulina y la alimentación van de la mano. El conteo de carbohidratos (CC) permite saber cuántos carbohidratos tiene una comida para calcular la dosis de insulina rápida (o bolo) que necesitas aplicar antes de comer.
El aprendizaje se divide en dos fases: un nivel básico para entender los fundamentos y un nivel avanzado para un manejo más preciso y personalizado de tu tratamiento.
Incluye aprender:
Incluye:
Entre 15 minutos y 2 horas después de comer. Aprender a contarlos es fundamental.
Indica cuántas unidades de insulina necesitas para metabolizar una cantidad específica de carbohidratos. Por ejemplo: si tu ratio es de 1/15, significa que 1 unidad de insulina metaboliza 15g de carbohidratos.
Indica cuánta insulina necesitas para corregir una glicemia alta antes de una comida, según la meta que definió tu diabetólogo. Por ejemplo: cada 50 mg/dL por sobre tu glicemia meta se necesita 1 unidad de insulina adicional.
Insulina total = Insulina para comer + Insulina para corregir.
1 Taza de leche + 1 Marraqueta con jamón y queso
1 Taza de leche 10g de hidratos de carbono
1 Marraqueta 60g de hidratos de carbono
70g de hidratos de carbono
¿Cómo aplica la ratio a este desayuno ?
Se divide el total de hidratos de carbono por la ratio, que en este caso es 15.
70 ÷ 15 = 4,6 → se aproxima a 5 unidades.
Necesitas 5 unidades de insulina rápida para cubrir ese desayuno.
Tu glicemia meta: 130 mg/dL
Glicemia actual: 220 mg/dL
Diferencia: 90 mg/dL
Entonces se divide la diferencia por la sensibilidad, en este caso 90/50=1,8 unidades de insulina y lo aproximas a 2 unidades.
Necesitas 2 unidades para corregir la glicemia.
Resultado final:
Insulina total = Insulina para comer + Insulina para corregir.
Esta combinación permite ajustar cada comida y cada glicemia de forma individualizada.
*Material preparado con la colaboración de la nutricionista María Virginia Riesco S.
El síndrome de burnout o agotamiento emocional es un estado de cansancio físico, mental y emocional que aparece cuando una persona enfrenta durante mucho tiempo una carga alta de estrés o exigencias, sin suficiente descanso o apoyo.
En personas con diabetes, este agotamiento puede manifestarse como sentirse cansado de cuidarse, frustrado con las rutinas asociadas al tratamiento o desanimado ante los controles médicos. En estos casos, se habla de un tipo particular de burnout conocido como “diabetes distress” o “angustia por la diabetes”, reconocido como una experiencia emocional frecuente y significativa en quienes viven con diabetes.
Sensación de cansancio constante o falta de energía para continuar con el autocuidado.
Rechazo o indiferencia hacia la enfermedad, los tratamientos o las recomendaciones médicas.
Creer que “no se hace lo suficiente” o que los esfuerzos no sirven.
Diferentes estudios demuestran que el burnout en personas con diabetes afecta el control glucémico y aumenta el riesgo de complicaciones a largo plazo, ya que puede generar que la persona abandone su tratamiento de forma parcial, menor constancia en el uso de los medicamentos y mayor variabilidad en los niveles de glucosa.
Además, las personas que presentan altos niveles de burnout tienen más probabilidades de desarrollar síntomas de depresión y ansiedad, lo que refuerza la necesidad de un abordaje integral que combine la salud física y emocional de las personas que viven con diabetes.
Que una persona esté experimentando burnout no significa debilidad: es una respuesta humana al esfuerzo constante que implica cuidar la salud día a día. Reconocerlo a tiempo y adoptar hábitos saludables puede prevenir complicaciones y mejorar tanto la calidad de vida como el control de la enfermedad. Recuerda que cuidar el bienestar emocional también es parte del tratamiento.
Adoptar hábitos saludables puede ayudar a mantener el equilibrio físico y emocional, y reducir el riesgo de burnout.
Revisa algunas recomendaciones:
Dormir entre 7 y 8 horas por la noche mejora la regulación hormonal y el estado de ánimo. La falta de sueño se asocia con un control glucémico fuera de metas y con mayor irritabilidad.
No es necesario ir al gimnasio. Caminar, bailar, andar en bicicleta o hacer yoga ya es suficiente. El movimiento libera hormonas del bienestar, baja el estrés y ayuda a controlar la glucosa. Lo importante es elegir algo que le guste a la persona y que pueda mantener en el tiempo.
Comer bien no solo mejora los exámenes, sino también la energía y el ánimo. Es recomendable preferir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas magras (como pollo o pescado). Evitar los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas. Recuerda que la persona se alimente bien también es una forma de cuidado emocional.
Compartir lo que siente la persona con su familia, amigos o con otras personas que también viven con diabetes puede ayudar mucho a lidiar con lo que se está pasando.
Hablarlo hace que pese menos. La evidencia muestra que eso disminuye el burnout y mejora la motivación.
El equipo también está para escuchar. No hay que tener miedo de decir que cuando la persona se siente sobrepasada o desanimada. A veces se pueden ajustar los tratamientos o buscar apoyo psicológico. Pedir ayuda a tiempo es un signo de fortaleza, no de debilidad.
No siempre se puede tener la glucosa ideal y eso está bien. Aceptar que hay días mejores y peores puede ayudar a que la persona se sienta más tranquila. La diabetes se maneja paso a paso y hacer lo mejor posible cada día ya es un gran logro.
Dedicar un rato a lo que le gusta: escuchar música, leer, salir a caminar o simplemente descansar. Desconectarse un poco del “modo diabetes” es necesario para mantener el equilibrio y recargar energía.
*Material preparado con la colaboración de la psicóloga Francisca Mena.