Hábitos saludables:

Tu plan 

de acción diario

La clave para un buen control está en la nutrición, 
el movimiento y el cuidado de tu bienestar emocional. Empieza hoy mismo

Aprender a elegir alimentos con bajo
Índice Glicémico:

El índice glicémico (IG) indica qué tan rápido y en qué medida un alimento con carbohidratos eleva la glucosa en la sangre. En otras palabras, muestra la calidad del carbohidrato según su efecto sobre los niveles de azúcar.

¿Qué es el índice glicémico (IG)?

Para medirlo, se compara el aumento de glicemia que produce un alimento con el que genera un alimento de referencia, generalmente glucosa o pan blanco.

Los carbohidratos pueden elevar la glucosa en mayor o menor medida dependiendo de su tipo, la cantidad consumida, cómo se preparan y si se acompañan de otros nutrientes como fibra, grasa o proteína.

Por eso, dos alimentos con la misma cantidad de carbohidratos pueden tener efectos distintos sobre la glicemia. Esta diferencia se le conoce como índice glicémico.

El Impacto en tu cuerpo:
Alto, medio y bajo IG

A continuación, se muestra un ejemplo de las curvas de glucosa correspondientes a un índice glicémico alto, medio y bajo.

IG Alto (Mayor a 70)

Un alimento de alto índice glicémico (mayor a 70) provoca un aumento rápido y elevado de la glucosa en la sangre, resultando en una curva con un pico alto y repentino.

IG Medio (Entre 56 y 69)

Uno de índice glicémico medio (entre 56 y 69) produce una curva con un ascenso más moderado.

IG Bajo (Menor o igual 
a 55)

Mientras que uno de índice glicémico bajo (menor o igual a 55) genera una curva con un ascenso lento y gradual, ayudando a mantener los niveles de glucosa mucho más estables.

Elegir alimentos con bajo IG ayuda a mantener la glucosa más estable y a cuidar tu salud.

No se trata de eliminar carbohidratos, sino de aprender a combinarlos mejor.

Consulta la clasificación de alimentos:

Utiliza estas tablas como referencia. Recuerda que la preparación siempre influye en el resultado final.

Cereales y derivado

presentamos algunas técnicas para reducir el IG

  • El orden importa: hay que comenzar con las verduras o mezclar el carbohidrato con las verduras, esto enlentece la absorción de carbohidratos de alto IG. No hay que dejar la ensalada para el final.
  • Es importante agregar porciones moderadas de grasas y proteínas, lo que ayudará a disminuir el IG de los alimentos.
  • Cocinar al dente: cocinar los alimentos con el agua y el tiempo justo.
  • Refrigerar por 12 a 24 horas el carbohidrato, ya que puede disminuir el IG.
  • Mientras más fibra, mejor.
  • Comer fruta con cáscara, menos madura y menos jugosa, ya que tiene menos IG.

¿Qué factores aumentan el IG?

  • Triturar, licuar o realizar cocciones prolongadas. Por ejemplo: humitas, puré, jugos de fruta, risotto.
  • Consumir frutas muy maduras o muy jugosas.
  • Consumir sólo carbohidratos (ejemplo: fruta + pan + mermelada).
  • Existen almidones más y menos resistentes, los granos más “pegajosos” (como risotto o sushi) tienen mayor índice glicémico.
  • El tamaño de la porción también influye, mientras más grande sea la cantidad, más se puede elevar las glicemias.

Prefiere granos integrales, frutas menos maduras y acompaña siempre tus comidas con verduras, proteínas y grasas saludables.

*Material preparado con la colaboración de la nutricionista Margarita Del Favero.

Conteo de carbohidratos:
Una herramienta clave para manejar 
la diabetes

En la diabetes tipo 1, la insulina y la alimentación van 
de la mano. El conteo de carbohidratos (CC) permite saber cuántos carbohidratos tiene una comida para calcular 
la dosis de insulina rápida (o bolo) que necesitas aplicar antes de comer.

¿Por qué es tan importante el conteo de carbohidratos?
  • Los carbohidratos son el nutriente que más influye en la glucosa después de comer.
  • Conocer cuántos consumes te ayuda a: mantener la glucosa más estable.
  • Te permite: evitar subidas y bajadas bruscas.
  • Te da: más flexibilidad y variedad en tus comidas.

Dos niveles para aprender
el conteo de carbohidratos

El aprendizaje se divide en dos fases: un nivel básico para entender los fundamentos y un nivel avanzado para un manejo más preciso y personalizado de tu tratamiento.

Nivel básico

Incluye aprender:

  • Qué es el conteo de carbohidratos.
  • Diferencias entre carbohidratos simples y complejos.
  • Qué es una porción de carbohidratos.
  • Cuántos carbohidratos tienen los alimentos más habituales.
  • Conceptos de alimentación saludable.
  • Nivel avanzado

    Incluye:

  • Cómo calcular la relación insulina–carbohidratos (Ratio).
  • Cómo determinar el factor de sensibilidad a la insulina.
  • Cómo aplicar el Ratio y la Sensibilidad en la vida diaria.
  • Repaso de alimentación saludable.
  • La mayoría de los carbohidratos se transforman en glucosa

    Entre 15 minutos y 2 horas después de comer. Aprender a contarlos es fundamental.

    Dos conceptos claves:
    Ratio y Sensibilidad

    Ratio (o relación insulina/carbohidratos)

    Indica cuántas unidades de insulina necesitas para metabolizar 
una cantidad específica de carbohidratos. Por ejemplo: si tu ratio 
es de 1/15, significa que 1 unidad de insulina metaboliza 15g de carbohidratos.

    Sensibilidad

    Indica cuánta insulina necesitas para corregir una glicemia alta antes 
de una comida, según la meta que definió tu diabetólogo. Por ejemplo: cada 50 mg/dL por sobre tu glicemia meta se necesita 1 unidad de insulina adicional.

    Ver ejemplos de Ratio y Sensibilidad

    Selecciona y podrás ver los ejemplos 
prácticos de cómo calcular la dosis total:

    Insulina total = Insulina para comer + Insulina para corregir.

    Ejemplo práctico 1: Ratio - Desayuno

    Desayuno

    1 Taza de leche + 1 Marraqueta con jamón y queso

    Cálculo

    1 Taza de leche   10g de hidratos de carbono

    1 Marraqueta   60g de hidratos de carbono

    Total

    70g de hidratos de carbono

    ¿Cómo aplica la ratio a este desayuno ? 

    Se  divide el total de hidratos de carbono por la ratio, que en este caso es 15.
    70 ÷ 15 = 4,6 → se aproxima a 5 unidades.

    Necesitas 5 unidades de insulina rápida para cubrir ese desayuno.

    Tu glicemia meta: 130 mg/dL

    Glicemia actual: 220 mg/dL

    Diferencia: 90 mg/dL

    Entonces se divide la diferencia por la sensibilidad, 
en este caso 90/50=1,8 unidades de insulina y lo aproximas a 2 unidades.

    Necesitas 2 unidades para corregir la glicemia.

    Resultado final:

    Insulina total = Insulina para comer + Insulina para corregir.

    Esta combinación permite ajustar cada comida y cada glicemia de forma individualizada.

    Aprender sobre el conteo de carbohidratos puede parecer complejo al principio, pero con práctica y el acompañamiento del equipo de salud, se transforma en una herramienta poderosa para vivir con mayor seguridad. Ajustar la insulina según lo que se come permite mantener la glucosa más estable y da un rol activo en el tratamiento.

    *Material preparado con la colaboración de la nutricionista María Virginia Riesco S.

    Burnout en diabetes:
    Qué es y cómo se manifiesta

    El síndrome de burnout o agotamiento emocional es un estado de cansancio físico, mental y emocional que aparece cuando una persona enfrenta durante mucho tiempo una carga alta de estrés o exigencias, sin suficiente descanso o apoyo.

    En personas con diabetes, este agotamiento puede manifestarse como sentirse cansado de cuidarse, frustrado con las rutinas asociadas al tratamiento o desanimado ante los controles médicos. En estos casos, se habla de un tipo particular de burnout conocido como “diabetes distress” o “angustia por la diabetes”, reconocido como una experiencia emocional frecuente y significativa en quienes viven con diabetes.

    ¿Por qué ocurre y qué tan frecuente es?
    • Hasta 1 de cada 3 adultos con diabetes tipo 1 o tipo 2 presenta niveles altos de distress o burnout relacionado con su enfermedad.
    • El burnout se origina cuando las demandas del autocuidado —monitoreo de glucosa, alimentación, medicación, actividad física y controles médicos— superan los recursos personales o emocionales disponibles para afrontarlas.

    Cómo se manifiesta y qué riesgos tiene

    Agotamiento emocional

    Sensación de cansancio constante o falta de energía para continuar con el autocuidado.

    Distanciamiento emocional

    Rechazo o indiferencia hacia la enfermedad, los tratamientos o las recomendaciones médicas.

    Sentimientos de ineficacia o culpa

    Creer que “no se hace lo suficiente” o que los esfuerzos no sirven.

    EL BURNOUT PUEDE AFECTAR EL CONTROL GLUCÉMICO

    Diferentes estudios demuestran que el burnout en personas con diabetes afecta el control glucémico y aumenta el riesgo de complicaciones a largo plazo, ya que puede generar que la persona abandone su tratamiento de forma parcial, menor constancia en el uso de los medicamentos y mayor variabilidad en los niveles de glucosa.

    Además, las personas que presentan altos niveles de burnout tienen más probabilidades de desarrollar síntomas de depresión y ansiedad, lo que refuerza la necesidad de un abordaje integral que combine la salud física y emocional de las personas que viven con diabetes.

    Que una persona esté experimentando burnout no significa debilidad: es una respuesta humana al esfuerzo constante que implica cuidar la salud día a día. Reconocerlo a tiempo y adoptar hábitos saludables puede prevenir complicaciones y mejorar tanto la calidad de vida como el control de la enfermedad. Recuerda que cuidar el bienestar emocional también es parte del tratamiento.

    
Hábitos saludables
    para prevenir el burnout

    Adoptar hábitos saludables puede ayudar a mantener el equilibrio físico y emocional, y reducir el riesgo de burnout.

    Revisa algunas recomendaciones:

    Cuida el descanso y el sueño

    Dormir entre 7 y 8 horas por la noche mejora la regulación hormonal y el estado de ánimo. La falta de sueño se asocia con un control glucémico fuera de metas y con mayor irritabilidad.

    Muévete un poco todos los días

    No es necesario ir al gimnasio. Caminar, bailar, andar en bicicleta o hacer yoga ya es suficiente. El movimiento libera hormonas del bienestar, baja el estrés y ayuda a controlar la glucosa. Lo importante es elegir algo que le guste a la persona y que pueda mantener en el tiempo.

    Comer de forma saludable

    Comer bien no solo mejora los exámenes, sino también la energía y el ánimo. Es recomendable preferir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas magras (como pollo o pescado). Evitar los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas. Recuerda que la persona se alimente bien también es una forma de cuidado emocional.

    Hablar de lo que pasa

    Compartir lo que siente la persona con su familia, amigos o con otras personas que también viven con diabetes puede ayudar mucho a lidiar con lo que se está pasando.

    No guardarse el cansancio ni la frustración

    Hablarlo hace que pese menos. La evidencia muestra que eso disminuye el burnout y mejora la motivación.

    Contarle al equipo de salud cómo se siente

    El equipo también está para escuchar. No hay que tener miedo de decir que cuando la persona se siente sobrepasada o desanimada. A veces se pueden ajustar los tratamientos o buscar apoyo psicológico. Pedir ayuda a tiempo es un signo de fortaleza, no de debilidad.

    No todo tiene que ser perfecto

    No siempre se puede tener la glucosa ideal y eso está bien. Aceptar que hay días mejores y peores puede ayudar a que la persona se sienta más tranquila. La diabetes se maneja paso a paso y hacer lo mejor posible cada día ya es un gran logro.

    Reservar tiempo

    Dedicar un rato a lo que le gusta: escuchar música, leer, salir a caminar o simplemente descansar. Desconectarse un poco del “modo diabetes” es necesario para mantener el equilibrio y recargar energía.

    *Material preparado con la colaboración de la psicóloga Francisca Mena.